Lo que no tiene gluten, no tiene gluten y lo demás son tonterías.

Ya sabéis que los celíacos tenemos un dispositivo temporal distinto al resto de la humanidad. Si la gente ve el tiempo y lo mide según el nacimiento de Cristo, los celíacos lo miramos a través de que al dueño de Hacendado le diera por meter productos sin gluten, aunque no sea del todo exacto. Mirándolo fríamente, puede que sea ese señor y su etiquetado compulsivo el que haya confundido a media humanidad sobre lo que es ser celíaco y sobre lo que de verdad lleva gluten o no.

Gluten como tal sólo lo llevan los siguientes CEREALES y lo pongo en mayúscula porque ningún otro alimento lo tiene (a menos que se incluyan estos cereales en su proceso de fabricado):

  • Trigo
  • Espelta
  • Centeno
  • Cebada
  • Avena
  • Kamut
  • Triticale
  • Escanda

Cuando veáis estos componentes entre los ingredientes de un producto ya os tiene que indicar que ese alimento lleva gluten (otro mundo distinto son los aglutinantes, espesantes, conservantes, estabilizantes y demás conservadores en los que se puede incluir el gluten, que suelen ir con unos numeritos que antes nos teníamos que aprender de memoria).

Puede que de más tranquilidad o no, pero bajo mi punto de vista Hacendado se excedió etiquetando como sin gluten cosas que no deberían llevarlo. Así llegamos a la paradoja de que cuando entramos en estos establecimientos vemos gaseosas sin gluten, productos frescos como carne, pescado, huevos etiquetados con un sin gluten preciosísimo (el hecho de que lo tuvieran es que podríamos pensar que son un poquillo guarretes en sus políticas de tratamiento de sus productos). En serio que no dudo que de más tranquilidad pero hay algo que falla en esa política que es la visibilidad. No se si soy únicamente yo (que no creo) pero me ha pasado que me digan aquello de que no puedo tener ninguna queja porque puedo comer prácticamente de todo de los supermercados y me alegan que puedo comer chorizo, jamón, queso, lechuga, tomate, carnes de todo tipo…. La duda que dejo siempre en mi interlocutor es la de que no hay razón por la que no pueda comer esos alimentos que me nombran, porque en teoría NO TIENEN GLUTEN NI DEBERÍAN TENERLO.

Otro punto en el que no debería de meterme, pero lo voy a hacer de soslayo, es que se incluya el gluten en productos que no se debiera sólo con la única intención de abaratar costes a nivel de producción y a nivel empresarial. Productos como embutidos, chocolates y demás, que no tendrían que llevar gluten porque no está en su composición primaria se les añade cualquier tipo de harina para no tener que usar tanta materia prima. No me voy a detener mucho en aquí, porque es algo que me indigna a nivel personal. Pero quería dejarlo mencionado, por si acaso.

Así pues, gluten en lo que TIENE QUE TENERLO, pero en lo demás no, por favor.

¡Un cordial saludo a todos!

 

 

 

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En la variedad es donde está el gusto.

La adolescencia es, sin duda, uno de los momentos más duros en la vida de una persona. A esas edades necesitamos identificarnos con un grupo para no sentirnos solos en nuestras divagaciones personales en las que nos vamos convirtiendo en adultos y no nos gusta nada.

El celíaco cuando empieza a salir con sus amigos fuera del barrio ya va dando la nota. Somos gente rara que parece que no se fía ni de nada ni de nadie y miramos los ingredientes de  las bolsas de chucherías con recelo. Para colmo, siempre tenemos algún amiguete que nos quiere ofrecer un trozo de bocadillo porque en ese momento no cae en lo que nos pasa ni en que tienen un perro verde como amigo, pero en mi caso siempre me lo he tomado con sentido del humor, además,  he de reconocer que me he sentido muy apoyada, mi alrededor asumió sin entender y me ayudó mucho desde mis inicios.

También son de rememorar aquellos momentos en los que nos metemos por primera vez  en restaurantes. Ahora es algo que da gusto, pero hace tiempo éramos los tristes que acompañábamos a los amigos a las hamburgueserías y nos tomábamos un refresco por no hacerles el feo. Ahora nos facilitan algo que para mí es fundamental, la integración. El hecho de que nos podamos tomar una hamburguesa con el resto de nuestros amigos es algo que nos causa una sonrisa de satisfacción plena. En los celíacos que llevamos muchos años diagnosticados  se ve incluso el proceso de llamar por teléfono a algún amigo y decir: ¡Me he comido mi primera hamburguesa en Mcdonalds, el cielo existe y yo estoy en él! (y en mi caso tenía ya la friolera de treinta y un años cuando hice la dichosa llamadita).

Como dijo alguien al que quiero mucho, los celíacos somos espantapájaros rodeados por un campo de trigo. En nuestro caso, ese trigo nos amenaza constantemente, pero no por ello se tiene que cometer el error de crearnos una burbuja ni hacernos creer en la asepsia de un mundo sin gluten. Lo primero que tenemos que comprender es que el gluten es una proteína que en realidad es necesaria para el ser humano. Pero nosotros tenemos una peculiaridad que es la de no tolerarlo. La burbuja es la que nos hace apartarnos del mundo y que nosotros seamos los primeros que nos marginemos de nuestro entorno, cuando éste suele ser agradable y suele querer adaptarse a nosotros con todo el cariño (me refiero aquí a familia y a amigos). Cierto es que somos raros, pero no se nos puede olvidar que somos raros rodados de gente con sus propias rarezas  y eso es lo que realmente nos hace grandes.

Espero que ese apuro de comer gluten ante un celíaco se vaya perdiendo con el tiempo, entiendo que los alimentos con gluten son encima los más apetitosos y tras los que se suelen ir los ojos y esto no facilita nada la situación, pero por experiencia digo que lo importante es que . el celíaco no coma lo que no puede y que sea consciente de lo peligroso que puede llegar a ser que ingiramos gluten.

¡Un saludo a todos!.

¡Hoy toca Gino’s!

 

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Empezando por el principio.

Año 1993, mi madre y yo entramos en la consulta del médico. Aquel día nos tenían que dar los resultados de unas pruebas en las que confirmaban que era celíaca (ciríaca, entendí yo). Los médicos asesoraban a mi madre diciéndole que el hospital tenía un servicio de psicólogos para los niños recién diagnósticados y yo paré en seco la conversación preguntando si podía seguir comiendo tortilla de patata, mientras fuera así, yo sabía que no iba a tener ningún tipo de problema.

Una característica personal es que me encanta expresarme, soy muy habladora en cuanto conozco a mi interlocutor y en esa necesidad patológica de intercambio de ideas se me ocurrió hacer un blog. El problema era sobre qué hacerlo, ya que soy una persona con tantos intereses que agoto con facilidad y quería que tuviera cierto punto de utilidad y divulgación. Así que después de mucho pensar decidí hacerlo sobre un aspecto de mi vida que me hace peculiar que es el ser celíaca.

La pretensión fundamental de este blog es compartir, compartir anécdotas, vivencias, lugares en los que lo hemos pasado mejor o peor, momentos de solidaridad sin precedentes cuando no era fácil, recetas de cocina, avances médicos, propósitos, novedades, no se, detalles, detalles que hacen de nuestra vida una vida mejor. Espero que todo sea con un tono distendido y  lleno de sentido del humor.

Muchísimas gracias de antemano y bienvenidos.

 

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