Recetas celíacas volumen 2.

¡Hola de nuevo!

Me encontraba yo en la tienda que me abastece de productos sin gluten desde hace ya unos cuantos meses que se llama La despensa de Lucía  y me encontré con una publicidad sobre distintos tipos de cereales que hacía El granero integral que me gustó mucho porque, entre otras cosas, añadían unas cuantas recetas muy fáciles de hacer y aptas para muchos tipos de intolerantes y alérgicos.

De entre ellas elegí unas croquetas que me parecieron comodísimas de hacer y para colmo están deliciosas. La cosa es que querían que fueran para un amplio espectro de alérgicos, pero lo bueno es que son susceptibles de todo tipo de “tuneos”.

En mi caso las hice así:

INGREDIENTES

– Arroz

– Jamón serrano

– Leche de soja

– Pan rallado sin gluten.

Se cuece el arroz con la sal correspondiente (yo pongo una cucharadita de sal por cada 3/4 de agua). Lo ideal es que se quede un poquito pasado.

Una vez que esté el arroz se hacen unas bolitas con él y se las rellena con el jamón serrano (lo bueno es que se puede rellenar igual con cualquier cosa: verduras en sofrito, huevo duro, jamón en dulce, eso ya es vuestra imaginación)

Cuando ya se tienen las croquetas hechas con su forma se empanan con la leche de soja y con el pan rallado.

Como veis las pueden comer también los alérgicos al huevo y a la lactosa. Pero siempre se puede poner huevo en el empanado en el caso de poderlo comer y de que nos guste más.

Os dejo una fotito de las maravillosas croquetas altamente “tuneables”.

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Y ya que estoy de la tienda donde compro mis cosas, de la que seguro que hablo mucho más en éste mi blog.

 

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Encantada de estar con vosotros en una entrada más.

 

 

 

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Problemas del cocinero sin gluten.

Una de las cosas problemáticas a las que un celíaco cocinero o alguien que se pone a cocinar cosas sin gluten tiene que enfrentarse es a que … ¡TACHÁN!: Lo que hace panificable a la harina es EL GLUTEN y es éste el culpable de las maravillosas texturas que tiene el pan, la bollería, la pasta, las bases de pizza y todo, todito lo que lleva gluten.

No os digo nada de esas croquetas de aquellos años del diagnóstico reciente, nos salían cuadradas y viscosas, eso sin contar con el pan rayado, que era basto como el esparto, o los macarrones, que pasaban de estar al dente a ser puré en cuestión de segundos como no se estuviera pendiente

No nos engañemos, cocinar sin gluten no es fácil, pero tampoco es imposible. No tenemos más que ver los millones de blogs y páginas que nos facilitan el hecho de ponernos a cocinar con miles de recetas y trucos para que las cosas estén más buenas (desde aquí mis más sinceros agradecimientos porque sin vosotros no somos nada). Se va experimentando con harinas, con levaduras, mezclando, tamizando, estando más o menos tiempo, echando especia x para que ese plato esté más rico y maquille un poco el hecho de que esté un pelín más basto (uno de los miles de problemas que pueden ocurrir).

Pensando mucho en ello creo que me he dado cuenta de algo que nos pasa a todos a la hora de ponernos a cocinar y es que pretendemos que nuestra cocina sin gluten sepa a la de con gluten y a mi forma de ver es una pérdida de tiempo. Cuando me diagnosticaron que era celíaca yo tenía 13 años, ahora tengo 34 y aunque os parezca mentira sigo añorando el sabor de ciertas cosas y ciertos sabores y me acuerdo a la perfección de cómo sabe el pan o una pizza. Creo que eso hace que involuntariamente cuando cocino quiero que mis cosas sepan como las que recuerdo de mi infancia y quiero que una pizza sepa a pizza y unos churros me sepan a churros.

La cosa es la siguiente, creo que se debería invertir más tiempo en que nuestra comida sepa bien por sí misma, pero no porque se parezca más a la que contiene gluten. Nuestros esfuerzos deberían ir dirigidos a que toda nuestra investigación con respecto a los sabores y a las texturas de nuestra particular cocina se mejoren dentro del “singlutenismo”, pero no para que se parezca más a lo con gluten, sino para que esté bueno dentro de que es cocina sin gluten y son sabores que estoy segura de que mejorarían sustancialmente si nos olvidamos de imitar y empezamos a crear con nuestras posibilidades. Ahora hay un mundo a nuestro alcance con el que no soñaba de pequeña y creo que deberíamos de aprovecharnos de eso. (Y de paso va para los fabricantes de comida sin gluten, ejem, ejem)

Dicho lo dicho, que siga la creatividad culinaria y que sigamos compartiendo por muchos años esa creatividad de la que nos surtimos todos con toda la solidaridad del mundo.

Un saludo a todo el mundo. 

Me ha encantado estar de nuevo con vosotros.

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Frivolizando a los celíacos.

Hace algo así como tres meses  me mandaron un vídeo que me dejó completamente alucinada. Por lo visto de un tiempo a esta parte está de moda comer sin gluten. No se si es porque lleva a confusión el hecho de ver los productos aptos entre la comida que supuestamente ayuda a adelgazar o qué, pero lo cierto es que hay mucha gente que decide comer sin gluten porque piensan que es un veneno. El vídeo en concreto era un extracto de un famoso late show de EEUU. El presentador manda a una corresponsal a entrevistar a un grupo de chavales de clase alta y de baja capacidad intelectual, no lo digo por insultar, lo digo porque clamaba al cielo lo que decían. La corresponsal les preguntaba sobre la dieta de celíacos y ellos decían que comían sin gluten porque sabían que era más sano y porque se sentían mejor y menos hinchados comiendo estos productos, alguna había que argumentaba que de verdad adelgazaba comiendo sin gluten y que sentía un tono de piel más sano desde que llevaba la dieta.  Con sinceridad, lo mejor de toda la entrevista fue cuando les preguntaron qué es el gluten y nadie sabía explicarlo, me hico mucha gracia uno de ellos que contaba que el gluten es algo así como que era una cosa que está en el filo de la espiga del trigo.

 

 

No seré yo la que rompa la ilusión de estos chavalitos, porque no me siento con fuerzas, pero sí que es cierto que me reí mucho, más bien diré que al mismo tiempo me hizo mucha gracia y me enfadó más de lo que pudiera pensar. Está claro que si el presentador del programa no fuera consciente de que es un tema polémico no hubiera hecho una sección así, y de verdad me dio por analizar  lo bueno y lo malo que puede tener que nuestra enfermedad se convierta en una moda frívola. Como cosa muy buena es que si pensamos en que esto se pone de moda entre cierto sector de la población que además tiene muchos recursos, las empresas se pondrían más las pilas y sacarían muchísimos más productos (aunque lo que no se es a qué precio ya que nuestra alimentación per se es cara). Malo encontré mucho más, el hecho de que esta gente frivolice nuestra enfermedad sin pensar si quiera en que es una enfermedad y no un capricho, me da que iba a teñir todo de un color bastante más oscuro del que ya tiene todo lo que rodea al celíaco. Si comer sin gluten se pone de moda entre la población no celíaca se puede llegar al punto en el que las empresas que hacen comida apta se relajen a la hora de producir y que lo exento pueda pasar a que podamos tolerar ciertas cantidades porque la empresa puede dejar de pensar en el enfermo y pensar en una mayoría que simplemente sigue una moda, pero que a ellos les viene mucho mejor porque venden a más tipo de gente. Que conste que me resulta espantoso pensar en todo esto. Esperemos que sea una moda tonta y que pase pronto, porque cuando se analiza, creo que los contras superan las buenas cosas y creo que a la larga, que se nos deje de tomar en serio nos va a perjudicar mucho.

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“Mascarpone Cake”

Dolce Forno di Ros

Cake de Mascarpone

* Ingredientes:

Para la base:

  1. 15 galletas tipo maria
  2. 80gr de mantequilla fundida

Para el relleno:

  1. 500gr de mascarpone
  2. 200gr de nata liquida
  3. 4 huevos
  4. Ralladura de un limon
  5. Un yogurt natural
  6. 150gr de azucar
  7. 70gr de maicena
  8. Mermelada de arándanos (opcional)

* Preparación:

Vamos a empezar preparando la base moliendo la galleta y añadiendo la mantequilla fundida, lo mezclamos y creamos una pasta con la que cubrimos toda la base del molde (desmoldable), lo llevamos a la nevera y nos ponemos con la crema del relleno.

Para la crema ponemos todos los ingredientes de la crema en un bol alto y con unas varillas eléctricas batimos hasta crear una crema, la colocamos  sobre la base de la galleta y lo llevamos al horno que ya tendremos caliente a 175º, la cocemos unos 50 minutos (ya sabéis que depende de vuestros hornos), lo pinchamos en el centro y si sale…

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Opiniones personales

En este post voy a hablar de mis pensamientos acerca de cómo ha cambiado el tema de los productos sin gluten desde que me diagnosticaron.

Por aquel 1993 se vendían cuatro cosas y no todas estaban buenas. Me acuerdo incluso de haberme partido un diente con una de las primeras palmeras de chocolate que salieron. Las cuatro cosas que se vendían las tenían en los herbolarios y eso es algo que me ha llamado siempre mucho la atención. No se si el hecho de que llevemos una alimentación especial implica que nuestra comida tenga que venderse en herbolarios. Lo primero es que no quiero adelgazar ni quiero solucionar problemas de mi salud sustituyendo medicamentos por otros productos más naturales (que es para lo que creo yo que están los herbolarios).

No quiero caer en lo desagradecido, y de entrada quiero mandar todo mi afecto a aquel herbolario que solucionó aquellos problemas de adaptación que pude tener al principio de mis tiempos como celíaca.

Ya no sólo es que me choque que lo vendan en herbolarios, es que con el tiempo mi percepción de la enfermedad celíaca ha ido tomando derroteros muy distintos a cómo la concebía en aquel momento. Me pongo a pensar y una de las primeras palabras que se me vienen a la cabeza es INTEGRACIÓN. 

Creo que ya debería de existir un proceso en el que pensemos que nuestra enfermedad, para bien o para mal, se combate no comiendo gluten y esa es nuestra medicina. No es cuestión de una dieta de adelgazamiento, o una dieta vegana o vegetariana, lo considero un modo de vida obligatorio para no caer enfermos ante la ingesta de ese demonio para nosotros que es el gluten.

De ver nuestros productos en los supermercados prefiero verlos entre los de los demás, mientras estén envasados y no haya peligros de contaminación, de esa manera, ni existe una marginalidad a nivel físico (ya que la distinción sería como la de la pasta normal con respecto a la pasta al huevo que ya tienen envases distintos) y lo segundo que es fundamental, haría que se nos conociera un poco mejor cada día, ya que muchas veces parecemos niños inapetentes en vez de enfermos (que es lo que en realidad somos).

Como conclusión de esto y ante la cantidad de tiempo que llevo batiéndome en duelo con esta enfermedad, podría decir que tiendas especializadas en productos dietéticos, sí, cuando dietético se refiere a un modo particular o especial de comer, pero no cuando se toma la palabra dieta como algo que adelgaza o que es más sano, porque esto ha llevado a mucha gente a equívocos que no están nada bien (de ésto ya hablaremos en otro post).

Por otro lado están los restaurantes, me encanta sentirme muy atendida cuando voy a algún restaurante y puedo asegurar que he visto amabilidades que no esperaría sin ser celíaca, amabilidades y formas de atenderme, a lo mejor incluso un poco exageradas y que en el 80% de las ocasiones no son necesarias que han conseguido que todas las mesas de mi entorno me miren como si fuera un bicho raro, incluso muchas veces con envidia.

Espero que todo esto se vaya normalizando con el tiempo y que la integración sea cada vez más grande. Ya que el celíaco no come gluten porque no le queda otra, como lo coma enferma y eso cada vez tiene que ir haciendo más mella en la sociedad.

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Recetas Vol.1

Hacía mucho que no escribía nada por aquí, pero es que este tiempo estival me tiene algo perezosa.

Hablando del estío y de cosas fresquitas para el tiempo que nos acompaña, quiero dejaros una recetilla que creo que será genial para estos días calurosos que nos dejan más cansaditos que otra cosa.

Os voy a hablar del TARATOR:

La receta en realidad es búlgara (aunque me da que el origen es turco, no quiero entrar en conflictos internacionales), me la dio un amigo de ese país y desde entonces soy tan fan que es posible que la coma, como poco, tres veces a la semana. Ya no sólo es rica, si no que es sanísima. Espero que os guste tanto como a mí.

Los ingredientes (lo pongo para una persona).

  • Nueces
  • Ajo (o bien lo picamos nosotros o bien lo compramos directamente molido)
  • Un chorrito de aceite.
  • Yogur (da igual que sea natural o edulcorado porque yo lo he probado con los dos y es delicioso de cualquiera de las maneras)
  • Agua de la nevera (o hielos en su defecto)
  • Un pepino de tamaño medio.
  • Sal
  • Eneldo (si nos gusta esta hierba).

La preparación es muy facilita (es otra cosa muy buena que tiene la receta).

Se pone en un recipiente las nueces en trocitos, el ajo y el chorrito de aceite y se mezclan bien. A continuación se añade un yogur y después el agua fría (la misma cantidad del yogur, de hecho yo uso el mismo recipiente del yogur). Se mezcla muy bien y después se le añade el pepino cortado en trozos muy chiquititos. Acto seguido le añadimos el eneldo y lo metemos en la nevera para servirlo fresquito. Cuando se vaya a consumir, añadir la sal.

Aquí tenéis una receta sin gluten maravillosa y fresquita, que se prepara en nada de tiempo y está riquísima para los que gustáis de sabores exóticos.

Tarator-Soup

La foto no es mía, todavía no se me había ocurrido fotografiarla, en entradas venideras prometo añadir una propia.

¡Hasta pronto!, ¡feliz verano!

 

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