¡Y otra expedición celíaca!

Hoy necesitábamos ir a un sitio tranquilo, apto para todos los bolsillos y que le apeteciera a celivampi (no suele ser muy caprichoso, pero a veces tiene unos días….). Así que hemos cogido el mundo por montera, nos hemos “arremangado” los pantalones para no mojárnoslos en los charcos y nos hemos dirigido a La Gavia para acabar comiendo en Papas & Bar.

Este establecimiento ya lleva tiempo con convenio con la Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten de Madrid y la verdad es que da gusto ver cómo están marcados los platos que podemos comer con un símbolo para que no haya ningún tipo de problema a la hora de pedir. (Os digo que aunque tuvierais que preguntar os daría igual, porque saben perfectamente cómo responder a cualquier duda que os pueda surgir con respecto a la carta, de hecho sólo hay una salsa que no podemos comer de las que ofrecen y te lo dicen según te entregan la carta).

Hemos pedido huevos rotos con jamón (estaban deliciosos) y un panini de lomo, queso, cebolla y tomate que estaba delicioso también. Yo por mi parte he aprovechado el desfase y me he pedido una cerveza, porque me apetecía un montón.

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Como podéis comprobar todo tenía muy buena pinta y os puedo decir que todo muy rico y superaccesible de precio. No os vais a arrepentir en absoluto de daros una vuelta por aquí.

Otra expedición celíaca que nos sale estupendamente. 🙂

¡Un abrazo sin trazas a todos!

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Cereales Nestlé

Ser celíaco y ser una persona activa en las redes sociales te medio obliga a seguir marcas de alimentos, más cuando suelen tener un compromiso con una causa como es la tuya y responsabilidad con algo como es la enfermedad celíaca, que nos hace andar pendientes de etiquetados, leyendas e ingredientes.

La casualidad quiso que siguiera a Nestlé y poco tiempo después empezaran con la promoción de unos cereales que han sacado sin gluten. El mundo de la mercadotecnia por primera vez me hizo partícipe de él y un comentario oportuno quiso que fuera beneficiaria de un envío para que pudiera probar éstos cereales en primicia. Tras unos días llega el esperado mensajero con un paquete en el que incluía una caja de cereales y otra caja en la que había un tazón de desayuno, un pendrive, una cuchara y un mantelito individual.

Antes de entrar en deciros algo acerca de los cereales os contaré que me encantó un vídeo animado incluido en el pendrive en el que se hace una especie de minidocumental hablando de los celíacos, Me encantaría que se vieran cosas así en nuestras televisiones diarias como cuña publicitaria, ya que no sólo haría que se nos conociera mejor, por su carácter divulgativo, si no que me encanta por su carácter fácil y ameno, que lo hace perfectamente entendible para niños.

No se cómo funciona vuestro cerebro, hay gente que le diagnostican la enfermedad celíaca y dice que olvida rápidamente cómo sabía toda comida con gluten. En mi caso no es así, a pesar de los 22 años que llevo con esto no olvido la manera en la que saben las cosas glutoneras y eso a veces me supone un problema un poco grande, porque me hace ser un poco exigente. Os diré que tras años y años de probar cereales sin gluten de todo tipo me he acostumbrado a esperarme cualquier cosa, desde cereales impermeables cuya textura no dejaba pasar el líquido y no se ablandaban ni queriendo, a cereales de gusto malo que no se volvían a comprar y además con cierta impotencia porque las marcas no terminaban de dar con la fórmula.

Me mandan estos cereales y al probarlos me doy cuenta de que están buenos y que me recuerdan a los que tomaba de niña, cuando todavía no me habían diagnosticado la enfermedad celíaca, y de repente me entra una ilusión tremenda al ver que ya no sólo se busca tener productos para nosotros, si no que ya se empieza a buscar que cada vez esté mejor de sabor y que sea más sano añadiendo vitaminas y más fibra (que empezaba a hacer falta) y que esto empieza a crear competencia, cosa que era imprescindible para que se avance en este mundo. Poder ver que unos cereales se ablandan y son ricos al gusto es algo que para nosotros es una novedad relativamente reciente, menos mal que cada vez va cambiando más todo ésto.

A mi juicio, unos cereales muy ricos, estoy segura de que va a ser la primera vez que los pruebo pero no va a ser la última que los compre, porque además el formato es el tradicional, no es el formato ese pequeño en el que los ofrecen todo en el que parece que comemos menos de todo (rebanadas de pan más pequeñas, galletas más pequeñas, magdalenas más pequeñas, paquetes de alimentos en los que viene menos cantidad…). Tan sólo me queda por contaros que los cereales vienen certificados desde la asociación de celíacos de Inglaterra. Así que lo podemos comer con toda la tranquilidad.

No quisiera despedir esta entrada sin advertiros de que tengáis mucho cuidado con los cereales de desayuno, ya que aunque sean de maíz, arroz o cualquier otro cereal apto para nosotros, hay que tener mucho cuidado con la contaminación cruzada y los procesos de elaboración. Hasta ahora a los cereales se les ha añadido sistemáticamente jarabe de malta como edulcorante y no han sido aptos para nosotros. En el caso de los cereales sin gluten se sustituyó en muchas ocasiones por jarabe de alcachofa y en el caso de éstos de los que hoy estoy hablando, se utiliza azúcar moreno, cosa que me ha encantado como idea.

En resumen, que muy contenta con mi adquisición, da gusto e ilusión que marcas tan grandes den pasos como estos porque parece que cada vez estamos más abiertos al mundo y cada vez tenemos más donde elegir y eso siempre es algo increíble.

¡Por unas mañanas #SinGlutenMorning cada vez más sanas y por los que hacen por ello y por nosotros!

¡Un abrazo sin trazas a todos!

Ya sabéis que el infiltrado no falla, tiene que probarlo todo…

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A veces hay jornadas perfectas y los astros se unen para ello.

Ayer, presumiblemente iba a ser un día triste, de los tristes que llevan un hasta pronto consigo y un deseo de un pronto reencuentro. Os puedo contar que quedé con una amiga para “despedirme” de ella, se va a Asturias porque ha adquirido un hotel con unas amigas y quiere darle vidilla a Arriondas (seguro que siendo ella no es vidilla, es vidorra y marcha).

Antes de quedar con esta amiga, fui a por pan a la tienda donde voy siempre a por mis productos sin gluten, y mi Bárbara me tenía preparado un trozo de empanada sin gluten casera que había hecho y del cual me guardaba un trozo. No os diré que estaba buena porque sería mentira, ¡estaba deliciosa!, menuda sorpresa me tenía preparada y además, con la cantidad de años (en concreto 22) que no comía empanada, ésta es una de las ocasiones en las que suelo llorar.

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Después tuve que salir corriendo porque, como ya os he contado, quedé con esta chica y nos fuimos a merendar a celicioso. La verdad es que hacía tiempo que no me pasaba por allí, pero desde que se que tienen roscón ya, era como que la visita era más urgente, necesitaba probar ese roscón costase lo que costase y así fue. Como ya os dije, mi compi de batallas el Celivampi se iba a venir conmigo, así que aquí le tenéis posando medio loco ante tan rica merienda. (Ya de paso os adjunto dos fotos más del sitio por si acaso no lo conocíais). Me acabo de dar cuenta de que no hice una foto al roscón, que era el prota indiscutible de la noche junto con celivampi y sus excesos, pero os puedo decir que el roscón era delicioso)

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En ese momento nos dio por pensar que la noche era joven todavía y pensamos en irnos a dar una vuelta y cenar por ahí. Mi amiga me preguntó si me apetecía probar de algún sitio que supiera con cosas aptas para celíacos y que no hubiera estado nunca y así innovábamos. Ahí se me pasó por la cabeza el mapa entero que nos va creando @celiacoalos30 y se me vino a la memoria un lugar en la Plaza de Olavide que se llama Bar Méntrida. Después de darnos el buen paseo de llegar hasta allí y preguntar, nos enseñaron la carta y nos hablaron de que a parte de tener cerveza sin gluten, tenían también raciones, de hecho marcan con un punto rojo aquellas que los celíacos no podemos comer y son las menos de la carta. Me imagino que han sido inteligentes y han pensado en que ya que su carta se puede preparar íntegramente sin gluten, lo que hacen es que lo con gluten es lo que preparan a parte, siendo la inmensa mayoría de la carta la que podemos tomar. Después de la primera cervecita nos pedimos algo para picar y pensamos en elegir una ración. Nos pedimos unas patatas con chistorra para las dos y para mi sorpresa, me pusieron pan para mí al tiempo que servían la ración y luego trajeron el pan con gluten en el segundo viaje. La verdad, todo riquísimo y lo mejor, cenar con tranquilidad, que eso no se paga con nada. Os recomiendo muchísimo el sitio, ya sabéis uno de los sitios a los que os llevaré cuando vengáis a Madrid. :). Dos cosas que me encantaron, la cerveza valía lo mismo que la con gluten, que son cosas que siempre se agradecen y la segunda, que el precio del pan sin gluten no es un extra en ningún momento, que también fue un detalle que me gustó muchísimo.

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Espero que os haya gustado la entrada en el post, sabéis que me encanta contaros estas experiencias y más cuando son tan positivas.

¡Un besazo sin trazas a todos!

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Institucionalizar la celiaquía

Me pasa que a veces reflexiono las cosas demasiado, cuando algo me angustia puedo estar semanas y semanas pensando en lo mismo y lo malo es que nadie me disuade cuando algo me obsesiona de manera intermitente.

En esta ocasión pensaba yo en que aunque cada vez tenemos más suerte en cuanto a que cada vez hay más sitios donde podemos comer con cierta libertad, hay muchos lugares en los que sí debería haber comida para celíacos y todavía es una asignatura pendiente. No me quiero referir aquí a sitios privados en los que a la larga esa comida la pagaremos sí o no, si no a restaurantes o cafeterías que estén en lugares de carácter público en los que simplemente deberían de tenerlo por si acaso algún celíaco, intolerante o alérgico al gluten pudiera comer algo. Imagino que lo que pasa en la mayoría de ocasiones es que lo que tira para atrás es el tema de la contaminación cruzada, pero todos sabemos que se puede hacer (caterings, convenios con marcas que elaboren productos sin gluten), ya que para vender magdalenas de las nuestras, o cualquier otro producto para nosotros (que suelen estar envasadas per se) no hace falta cocinar, o para servir una ensalada envasada (por favor, los tostones, ¡ESTAMOS HARTOS! de esos tostones que se ponen sistemáticamente en las ensaladas prefabricadas), tampoco hace falta utilizar una cocina.

Conste que es algo que me empezó a pasar por la cabeza ante la situación de ir a hacerme un análisis de sangre y que luego resulte que en la cafetería del hospital no haya nada que alguien con una relación tóxica con el gluten pueda comer, o bien te desayunas un café con un plátano, o bien un café con un arroz con leche. Esta situación se empeora sustancialmente cuando estamos ingresados, ya que no hay todavía un protocolo a nivel de cocinas de hospitales que nos ampare.

Es en ese momento cuando uno se da cuenta de que a lo mejor en las cárceles o en los cuarteles los extraterrestres del gluten no tenemos nada que comer (a pesar de que el ejército de una ayuda a niños celíacos la cual no dejaré nunca de envidiar). Lo que está claro, es que conozco a varios celíacos universitarios y nos hemos tenido que llevar nuestra comida a la universidad porque no había nada que pudiéramos comer, ni si quiera una triste magdalena a la que optar si teníamos que desayunar allí. No os digo nada de ir a un gran museo o a una entidad como la Biblioteca Nacional (que no sólo reciben visitantes, es que tienen gente trabajando allí que puede ser celíaca)  y ver que en sus respectivas cafeterías y restaurantes tampoco tienen nada que podernos ofrecer (eso sin tener en cuenta lo raras que son las miradas que todavía nos echan cuando hacemos la inocente e ilusa pregunta: ¿Tenéis algo para celíacos?).

En resumen, que un olé por aquellos restaurantes, bares y cafeterías que intentan democratizar la celiaquía, pero todavía nos queda por hacer. Espero que poco a poco sigamos consiguiendo cosas y más en este ámbito, que es el que creo que es el que empieza a tener las carencias más gordas de nuestro mundo.

Un abrazo sin trazas a todos.

Espero que os haya gustado la entrada. 🙂

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