Expediciones Celíacas Aptas para Todos los Bolsillos.

La verdad es que hacía muchísimo tiempo que Bárbara (mi proveedora de productos sin gluten en La despensa de Lucía) y yo no nos íbamos de expedición celíaca. Con la cosa de la Navidad, las fiestas y demás, no habíamos tenido siquiera tiempo de pensar nuestra futura expedición.

Tras largos estudios en los que evaluamos situación del establecimiento y precio del mismo, decidimos irnos a un plan barato apto (no sólo porque es sin gluten) para todos los bolsillos. Llevábamos un tiempo mirando una publicidad de color amarillo que había en la tienda, y pensando en que efectivamente podríamos probarlo,  al final nos decidimos y nos acercamos al sitio para encargar la comida de ese día.

Comentar que el sitio tiene el certificado de la Asociación de Celíacos y Sensibles al Gluten de Madrid y que los platos que ofrecen para celíacos están marcados con el logotipo de la asociación, la verdad es que es algo que da tranquilidad. Por lo demás, te dicen que si quieres encargar patatas fritas o pimientos fritos y eres celíaco, se lo tienes que comentar a los cocineros porque utilizan una freidora sólo para nosotros y que cuando tienen oportunidad, nos ofrecen raciones de croquetas, pero que de momento y hasta que se hagan una clientela celíaca fija, no lo pueden traer tan habitualmente como ellos querrían.

En nuestro caso pedimos un pollo asado, que es a lo que se dedica el establecimiento en concreto, una ración de patatas fritas y una ensaladilla rusa. Os diré que todo muy bueno, el pollo en su punto de asado, las patatas muy ricas y la ensaladilla sabía muy muy casera, que eso siempre es un detalle.

No tenemos queja ninguna de las dos de lo rico que estaba todo y de lo barata que fue la comida. El caso también es demostrar que hay pequeños negocios que están en la lucha y cuentan con nosotros y que tienen precios asequibles para todos los bolsillos y eso es muy bonito.

El sitio se llama el Gallito del Corral y se encuentra en la Calle Fuentespina Nº13, en el barrio de Santa Eugenia de Madrid. Es genial para esos típicos días en los que no nos apetece cocinar, o en los que tenemos demasiada prisa y no nos ha dado tiempo a preparar nada.

Espero que os haya gustado la entrada. 🙂

Bueno, que ya se que echáis de menos a cierto personajillo morado… ¡No me olvido!

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Receta de nuestra “Lombarda de Nochebuena”

La verdad es que es un plato muy facilito de hacer y está delicioso. Es lo que comemos todas las Nochebuenas porque yo le tengo especial amor y no nos falla.

INGREDIENTES PARA TRES PERSONAS.

1/2 lombarda más o menos grande

Pasas

Piñones

Dos manzanas reinetas (Como podéis ver lo de las manzanas en mi casa ya peca de vicio)

Ajo en polvo

Aceite de oliva.

Agua

Sal

ELABORACIÓN:

Se pone a cocer la lombarda en agua y sal (mi medida es una cucharada de sal por 3/4 de litro) con las manzanas en la olla express durante 20/25 minutos (depende de cómo os guste), cuando ha terminado se pone en recipiente que nos permita que se le quite el agua y la humedad que le sobra.

Mientras se seca la lombarda lavamos la olla y la secamos bien para proceder a rehogarlo todo. Se pone aceite y se echan las pasas y los piñones, cuando éstos ya han cogido un poco de color se pone la lombarda que habíamos cocido con las reinetas y se espolvorea el ajo en polvo. Se rehoga muy bien todo junto para que los sabores se amalgamen bien y tenemos un plato sano y fantástico de fin de semana.

Espero que os halla gustado.

No tengo foto, pero la próxima vez que la haga os ilustro la receta.

Un abrazo sin trazas a todos.

🙂

P.D. ¡Ni os cuento lo contento que se ha puesto Celivampi cuando ha visto que se comía una verdura que era de su color!.

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Bizcocho de manzana con canela.

La receta del bizcocho es muy básica y todos sabemos que se puede incluir todo lo imaginable en uno, porque suele estar bueno. En mi caso uno de los que más me gustan es el bizcocho de manzana y canela, tiene un gusto espectacular. 🙂

Aquí os dejo la receta.

Bizcocho de manzana con canela.

Ingredientes:

2 huevos.

100 gramos de aceite (o mantequilla).

100 gramos de leche Puleva con extracto de nuez.

50 gramos de azúcar blanco.

50 gramos de azúcar moreno.

250 gramos de harina Doves Farm con bicarbonato incluído. (Lo que hace que no necesite levadura). Se puede sustituir la misma cantidad de harina por mezcla de fécula de maíz y harina de arroz, poniendo siempre un poquito más de harina de arroz). De hacerlo con harina de arroz y fécula de maíz, añadid medio sobre de levadura (Yo uso el de Hacendado).

Canela.

Una pizca de sal.

Una manzana Ambrosía.

Elaboración:

Se pone en un bol los dos huevos, los 100 gramos de aceite/mantequilla, la leche, el azúcar blanco, el moreno, la canela, la sal y se mezcla bien con la batidora.

Después procedemos a añadir la harina poco a poco con la levadura en el caso de tener que usarla  (yo la suelo echar en cuatro tandas y mientras bato, así es menos dificultoso y parece que luego el bizcocho se queda más jugoso).

Cogemos el molde del bizcocho y le ponemos un poquito de aceite o mantequilla y lo extendemos para que luego no se nos pegue a la hora de desmoldarlo.

Ponemos de cama trocitos de la manzana y la cubrimos con la masa que hemos hecho para el bizcocho.

Luego es simplemente tenerlo 45 minutos en el horno a 180º  con la precaución de ponerlo para que caliente sólo  por debajo en el último cuarto de hora para que no se nos queme la parte de arriba.

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Momentos celíacos tristes

Por lo general los celíacos somos gente animada a la que no se nos suele poner nada por delante y solemos sacar fuerzas de flaqueza con una sonrisa en todo momento haciendo como que nada ocurre cuando algo que tiene que ver con nuestra condición nos contraría.

A pesar de esta fuerza que nos hace tirar para adelante, me imagino que se ve incrementada cuando los celíacos son nuestros hijos, flaquea en algunos momentos en los que, por la razón que sea, nos menguan las ganas y nos sentimos poco a gusto con nosotros mismos y con lo que nos rodea.

Podría hacer una enumeración general aquí, pero también me gustaría que cuando publique esta entrada en las redes sociales seáis vosotros los que me ayudéis a crear una lista de flaquezas celíacas para que entre todos podamos convertirlas en fortalezas en cuanto tengamos un mal momento.

Más o menos he ido sondeando y me he encontrado que estos momentos suelen venir en situaciones en las que nos juntamos con más gente en celebraciones y demás, ya que, o bien nosotros, o bien nuestros familiares celíacos, no podemos comer lo que los demás comen y eso nos hace automarginarnos de una manera en la que no estamos bien ni con nosotros mismos ni con los demás.

Procedo a enumerar los momentos en los que me entra el “bajón celíaco”.

  1. Momento en el que se deambula durante una noche con amigos buscando un sitio para cenar, sabiendo que no nos metemos en el primer sitio que nos encontramos por culpa del temita celíaco. Y sentirse culpable por tener a todo el mundo andando cuando se podría haber comido en cualquier otro sitio (que por lo general es más barato).
  2. Lamentar la desconfianza en gente a la que se aprecia en los momentos en los que vas a comer a casa del que sea (que suele ser perfectamente consciente de lo que me pasa). En la mayoría de las situaciones es una desconfianza totalmente injustificada y eso lo hace una completa injusticia, pero es algo que no podemos evitar. El celíaco, desgraciadamente, se debe a su confianza.
  3. Luego está un pequeño sector familiar, generalmente el de la gente más mayor, que a pesar de saber lo que pasa y saber acerca de las repercusiones reales de la ingesta de gluten por un celíaco, es como si no se hicieran eco del problema porque les molesta que nos haya tocado esto precisamente a nosotros y piensan que con que ponga “Sin gluten” en todo ya vale y ni siquiera limpian una sartén porque no se les ocurre que eso pueda hacer daño. (Me imagino que son generaciones que han pasado tanta hambre y tienen tan poca idea de lo que es una intolerancia que eso de que sea una enfermedad que no se cure con un medicamento les extraña muchísimo).
  4. Por último está el que me da de vez en cuando del “¿Por qué yo y no otro?”, que me imagino que es un clásico en los momentos en los que estamos de bajón reflexivo.

Espero que os haya gustado la entrada y que sirva para que todos contemos en qué momento nos entra a cada uno el bajoncillo. Espero que sirva para que sepamos que esto necesita de mucha energía para que nuestra causa mejore día a día.

¡Un beso sin trazas a todos! 🙂

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Ley de alérgenos.

Me tengo que estudiar muy bien cómo va a ser su aplicación en la Comunidad de Madrid, pero de momento os copio esta entrada vista en el blog de mi querida Celiciusglutenfree.

No me gusta demasiado la ley. Ya lo anticipo.

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