Momentos celíacos tristes

Por lo general los celíacos somos gente animada a la que no se nos suele poner nada por delante y solemos sacar fuerzas de flaqueza con una sonrisa en todo momento haciendo como que nada ocurre cuando algo que tiene que ver con nuestra condición nos contraría.

A pesar de esta fuerza que nos hace tirar para adelante, me imagino que se ve incrementada cuando los celíacos son nuestros hijos, flaquea en algunos momentos en los que, por la razón que sea, nos menguan las ganas y nos sentimos poco a gusto con nosotros mismos y con lo que nos rodea.

Podría hacer una enumeración general aquí, pero también me gustaría que cuando publique esta entrada en las redes sociales seáis vosotros los que me ayudéis a crear una lista de flaquezas celíacas para que entre todos podamos convertirlas en fortalezas en cuanto tengamos un mal momento.

Más o menos he ido sondeando y me he encontrado que estos momentos suelen venir en situaciones en las que nos juntamos con más gente en celebraciones y demás, ya que, o bien nosotros, o bien nuestros familiares celíacos, no podemos comer lo que los demás comen y eso nos hace automarginarnos de una manera en la que no estamos bien ni con nosotros mismos ni con los demás.

Procedo a enumerar los momentos en los que me entra el “bajón celíaco”.

  1. Momento en el que se deambula durante una noche con amigos buscando un sitio para cenar, sabiendo que no nos metemos en el primer sitio que nos encontramos por culpa del temita celíaco. Y sentirse culpable por tener a todo el mundo andando cuando se podría haber comido en cualquier otro sitio (que por lo general es más barato).
  2. Lamentar la desconfianza en gente a la que se aprecia en los momentos en los que vas a comer a casa del que sea (que suele ser perfectamente consciente de lo que me pasa). En la mayoría de las situaciones es una desconfianza totalmente injustificada y eso lo hace una completa injusticia, pero es algo que no podemos evitar. El celíaco, desgraciadamente, se debe a su confianza.
  3. Luego está un pequeño sector familiar, generalmente el de la gente más mayor, que a pesar de saber lo que pasa y saber acerca de las repercusiones reales de la ingesta de gluten por un celíaco, es como si no se hicieran eco del problema porque les molesta que nos haya tocado esto precisamente a nosotros y piensan que con que ponga “Sin gluten” en todo ya vale y ni siquiera limpian una sartén porque no se les ocurre que eso pueda hacer daño. (Me imagino que son generaciones que han pasado tanta hambre y tienen tan poca idea de lo que es una intolerancia que eso de que sea una enfermedad que no se cure con un medicamento les extraña muchísimo).
  4. Por último está el que me da de vez en cuando del “¿Por qué yo y no otro?”, que me imagino que es un clásico en los momentos en los que estamos de bajón reflexivo.

Espero que os haya gustado la entrada y que sirva para que todos contemos en qué momento nos entra a cada uno el bajoncillo. Espero que sirva para que sepamos que esto necesita de mucha energía para que nuestra causa mejore día a día.

¡Un beso sin trazas a todos! 🙂

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2 thoughts on “Momentos celíacos tristes

  1. Hay muchos pero yo algunos los he olvidado, con lo de ahora si que si quieres te hago una lista de 3 páginas jajaja.

    Lo que más recuerdo y a veces pasa es el “no te invito por que como no sé que comes”…

    Me gusta

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