Mi receta favorita II

Esta vez tengo el honor de presentaros la receta favorita de Ricardo, al que seguro que conocéis porque no para quieto y está muy implicado con la causa celíaca. Por si todavía no lo sabéis Ricardo, más conocido en las redes sociales como Celiaco a los 30, tiene una aplicación donde se pueden consultar sitios donde podemos comer y, sobre todo, donde nos podemos tomar unas cervezas fresquitas cuando nos apetezca (además es todo un experto porque de vez en cuando hace catas). La aplicación es colaborativa y podemos incluir nosotros mismos sitios, que eso es muchísimo mejor, porque además tiene un componente solidario que mola mucho.

Aquí os dejo la receta, maravillosa receta, que nos ha pasado Ricardo a Celivampi y a mí. Nos ha retado a prepararla, a ver si no decepcionamos con el resultado (en breves tendréis por las redes sociales el resultado :))

 

Me llamo Ricardo y me diagnosticaron celiaquía cuando tenia 30 años. Como desde hace muchos años ya escribia en blogs personales sobre mi vida o mis gatos, fue algo natural que comenzara a escribir sobre la celiaquía. Por aquel entonces no imaginaba que el blog iba a ocuparme tanto tiempo ni por aquel entonces las redes sociales eran tan frecuentes en nuestras vidad como ahora. Podemos decir que Celiaco a los 30 nació en una tarde calurosa de agosto y siete años después aquí seguimos hablando de gluten, viajes, cerveza y conociendo gente tan interesante como a Celiaca Loca.
Después de darle mil vueltas a la receta para tu sección, resulta que lo más fácil era preguntarse qué receta me han dicho varias veces que vuelva a preparar… La respuesta es ¡Croquetas de jamón!

Receta croquetas sin gluten y sin lactosa

Ingredientes:

  • 1 litro de leche sin lactosa
  • 100 gr de harina sin gluten (​1 cuchara colmada de  almidón de maíz  y 2 cucharadas colmadas de harina de arroz)
  • Copos de puré de patatas o pan rallado sin gluten
  • Huevo
  • Aceite de oliva
  • Opcional: hueso de jamón, 2 dientes de ajo, nuez moscada
  • Relleno: tacos de jamón, pechuga de pollo cocida, bacalao…
​Elaboración:
El día de antes, calentamos la leche en un cazo con un hueso de jamón hasta que esté a punto de hervir. Apartamos del fuego, dejamos enfrñiar y reservamos en el frigorífico hasta el día siguiente.
 
​En una sarten de pared alta ponemos 4 o 5 cucharadas de aceite de oliva cubriendo el fondo y calentamos a fuego muy bajo junto con un par de ajos con piel ligeramente machacados. Cuando el aceite esté caliente retiramos los ajos y añadimos las tres cucharadas de harina (dos de arroz y una de maíz) junto con el relleno elegido (mi preferido son los taquitos de jamón y huevo cocido). Removemos bien con una cuchara de madera para formar el roux y que la harina quede bien rehogada.
A continuación, añadimos un golpe de leche aromatizada con el hueso de jamón que debe estar a temperatura ambiente, removiendo con la cuchara para que vaya desliéndose en la leche. Así, a golpes de leche vamos añadiendo toda la cantidad mientras removemos. A fuego medio y sin dejar de remover poco a poco se irá formando la bechamel. Hay que tener paciencia, la bechamel tardará al menos 15 minutos o más en formarse. No hay que añadir más harina, es cuestión de tiempo. No os olvidéis de corregir el punto de sal y aportar un toque con nuez moscada rallada y pimienta molida.
Notaremos que está lista cuando la bechamel sea una masa que al remover se despega de las paredes y se mueve como si fuera un solo bloque. Ese es el momento de apagar el fuego. Vertemos la masa en una fuente o bandeja y dejamos que enfríe. Cuando esté atemperado lo cubrimos con film transparente de manera que toque directamente la masa y no se forme costra. Dejamos que enfríe en la nevera durante unas horas o mejor toda noche.
​Una vez que la masa está bien fria, solo tenemos que dar forma a las croquetas. Yo prefiero hacerlo a mano y hacer unos buenos croquetones. Lo más fácil es mojarse las manos con agua o un poco de aceite, coger un puñadito de masa y dar forma.
Pasamos las croquetas por harina de arroz, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado sin gluten o copos de patata. También me gusta mucho pasarlas por pan rallado, huevo y nuevamente pan rallado sin gluten.
Freímos en abundate aceite caliente para que queden doraditas y colocamos sobre papel absorbente.
Las croquetas que sobren es mejor no freirlas, las colocamos en una bandeja una vez rebozadas y las congelamos. Cuando estén congeladas, las despegamos de la bandeja y guardamos en una bolsa en el congelador. Cuando tengamos una noche de esas de no sabemos que cenar, solo tendremos que freirlas (sin descongelar) y listo.
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A Ricardo le encontraréis por todas las redes sociales:
Twitter: @celiacoalos30
Instagram: @celiacoalos30
Y la aplicación, que la encontraréis buscando Celiaco a los 30 y es gratuita para descargar.
¡Muchísimas gracias por colaborar, Ricardo!
Bueno, sin más me despido hasta una nueva entrada, la siguiente creo que tiene cierto aire italiano, ya nos leeremos.
Os mando un beso sin gluten a todos.
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