¡MAYO!

¡Empieza mayo y como siempre llega nuestro Mayo Celíaco!

Como ya os dije me traigo entre manos una promoción que es #CuandoComerSinGlutenNoEsUnaOpción (que será el hashtag que vamos a utilizar en esta ocasión para la campaña de visibilización).

Por si os perdistéis mi entrada, os comentaré que la idea es subir una o varias fotos nuestras en las que salgamos nosotros, algo que nos represente, una comida, lo que sea. Con un cartel que ponga el hashtag #CuandoComerSinGlutenNoEsUnaOpción y añadamos lo que nos ocurre, o nos podría ocurrir  a los celíacos si ingerimos gluten (aquí caben desde esos primeros síntomas digestivos, como los problemas extradigestivos y multisistémicos  o enfermedades que se nos han presentado por un diagnóstico tardío, por su relación directa con la enfermedad celíaca (o la toma de gluten) o los que nos ocurren en el caso de que ingiramos esta proteína nuestra tan querida).

He pensado en este hashtag porque creo que puede ser muy ilustrativo y creo que de cara a la formación puede estar muy bien. Con esto creo que nos separamos de una manera clara de las modas que últimamente nos están haciendo tanto daño y nos ayuda a que nos tomen un poquito más en serio y a que se nos conozca mejor.

Sin más, creo que podemos empezar cuanto antes, a ver si para el 27 de mayo hemos recolectado un montón de fotos y un montón de frases que nos puedan ayudar a que se nos entienda mejor y a que la gente entienda las repercusiones reales de nuestra enfermedad.

¡Un besazo a todos!

¡Si estáis de acuerdo, ayudadme a difundir, porfa!

MayoCelíaco

 

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Celíacos en directo

“Celíacos en directo” o el rictus que se le queda a una cuando le dicen de participar en un programa de radio/televisión como es el caso de éste.

Me imagino que todos habéis oído hablar de este programa, pero por si acaso la respuesta es no, os comento que todos los viernes de 17:00 a 20:00 hay un programa llamado “Celíacos en Directo” que se graba en la tienda de productos sin gluten Manacel. Lo llevan Lorena (50% de los imparables Celicidad) y Mario que es el director del programa.

Me encontraba yo tan tranquila una mañana cuando, de repente, recibo un privado de facebook de Lorena diciéndome que si cogía al Celivampi de por banda y nos íbamos los dos para allá). Pues con los nervios de punta dije que sí, convencí al vampirito celíaco para ir a la entrevista y ese viernes nos fuimos para allá.

He de decir que la tarde estuvo muy bien, ellos son amabilísimos y estuvimos hablando muy amigablemente sobre lo que ha cambiado todo desde que me diagnosticaron a mí, sobre la moda de comer sin gluten y sobre Celivampi y sus rutas por restaurantes varias. Al final creo que se formó una tertulia bastante interesante.

Me gusta el programa porque intercambian siempre secciones más científicas (ya que llaman a médicos especialistas en enfermedad celíaca prácticamente todas las semanas), divulgativas (bloggers) y también invitan a gente que nos alegra la vida llevando restaurantes, bares, pastelerías, panaderías y demás sitios donde hacen comida para celíacos. En el caso del día que estuve por allí participaron la Doctora Chus Pascual Marcos, pediatra de Digestivo Infantil y Experta en Enfermedad celíaca (cosa que es importante de matizar porque no todos los digestivos son especialistas en celíaca)  del Hospital Nisa Pardo de Aravaca de Madrid, Susana Conde Pérez, blogger de Mi Menú Sin Gluten, María de la Luz Martín, Propietaria del bar “gluten free” Celiquíssimo, Tatiana León Pezo, Directora de Maíz & Almendra y de la que podemos degustar cosas riquísimas elaboradas por ella en Viena Capellanes.

Otra cosa que me encantó de esa tarde fue poder conocer a gente a la que llevo siguiendo en las redes desde hace un montón de tiempo y al final he conseguido poner cara, no sé pero me encantó poder ver a Lorena (Celicidad), Susana de Mi Menú Sin Gluten y a Ana y a Víctor de Caminar Sin Gluten (para los que estéis interesados, Susana y Víctor se alternan una sección de Noticias en el programa que es muy curiosa y entretenida).

En resumen, una tarde genial en la que conocí muy buena gente y en la que aprendí muchísimo de todos los que andaban por allí ese día y de cada programa que veo por youtube.

Gracias a Mario por esta foto del final (menudo selfie chulo).

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Y a Susana por esa foto con el Celivampi este que ya me tiene celosona

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¡Un besazo sin gluten a todos!

¡En nada tenemos una nueva entrada del blog!

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La receta favorita 1

Desde hace unos días vengo hablando en twitter sobre una novedad en el blog. La sección de “La receta favorita de…” se me ocurrió porque pensé que nunca está de más hacer un recopilatorio sobre las recetas que mejor les salen a nuestros bloggers sin gluten (y sin más cosas, como podremos ir viendo) favoritos. Esos platos que cuando los pones en la mesa no se puede resistir nadie y lo mejor de todo… ¡Son aptos para nosotr@s, celíac@s!. Así pues, serán ell@s los que nos irán contando cuál es ese plato que no falla cuando quieren impresionar porque les sale a las mil maravillas y de paso nos darán ideas para cocinar. ¿Qué os parece?

Empecemos pues con la sección “La receta favorita de… ” con la presencia de la que inaugura esta novedad en mi blog.

LA RECETA FAVORITA DE MÓNICA del blog de “LAS RECETAS DE GLUTONIANA”

A nivel personal siempre me ha hecho mucha gracia el título del blog de Mónica porque creo que describe perfectamente cómo nos sentimos en la mayoría de las ocasiones los que tenemos cualquier problema a nivel de salud por la comida y nos tenemos que quitar alimentos para estar sanos, vamos, como si fuéramos de otro planeta.

Mónica lleva con su blog desde el año 2008 dándonos constantes ideas para que cocinemos de manera original y no nos privemos de nada sólo por el hecho de no poder comer ciertos alimentos. Su mayor motivación para abrir “Las recetas de Glutoniana” fue el poder ayudar a otros celíacos y celíacas en su día a día. Es muy buena cocinera y el hecho de experimentar para hacer lo que cocina apto para la mayoría de la gente quitando o sustituyendo ingredientes, es un reto constante para ella. En el blog nos intenta transmitir que cocinar sin algunos ingredientes es posible y que no hay que saltarse la dieta bajo ningún concepto porque siempre hay opciones para comer saludable y sin contaminaciones ni transgresiones.

La receta estrella de Mónica es su Lasaña a la Boloñesa (por supuesto sin gluten)  y la prepara de la siguiente manera.

Ingredientes (no pongo cantidades exactas, ya que podéis hacer más o menos cantidad, mejor mucha para luego congelar si hace falta):

  • Salsa boloñesa sin gluten, receta >> aquí
  • Salsa bechamel sin gluten >> aquí  o Salsa bechamel sin gluten y sin lactosa >> aquí
  • Placas para lasaña sin gluten (yo de la marca LA ROSA, son de las mejores que he probado a día de hoy)
  • Para gratinar: queso rallado y mantequilla o margarina sin lactosa
  • Para engrasar la bandeja: aceite de oliva o mantequilla o margarina

Moldes y gadgets necesarios:

  • Bandeja grande o pequeñas para poner la lasaña

Elaboración:

  1. Preparar la salsa boloñesa, se puede hacer el día antes.
  2. Antes de montar la lasaña preparar la bechamel, mejor hacer bastante cantidad. Si sobra podemos guardarla para hacer croquetas o para usarla en un plato de pasta.
  3. Contar cuantas placas vamos a usar para montar la lasaña. Depende del tamaño serán más o menos.
  4. Hervir las placas de pasta el tiempo que indique en el paquete. Hacerlo en una olla con abundante agua salada. No tirarlas de golpe, sino una a una, si hace falta hervirlas unas pocas cada vez. Sacarlas del agua y, sin tardar mucho, colocarlas sobre trapos limpios para eliminar el agua sobrante.
  5. Preparar la bandeja o bandejas dónde vamos a montar la lasaña engrasándolas con aceite, mantequilla o margarina.
  6. Poner una capa de bechamel, una placa de pasta, algo de salsa boloñesa, un poquito de bechamel, otra de pasta, boloñesa, bechamel y de nuevo pasta. Acabar con una capa de bechamel y espolvorear con el queso rallado. Antes de gratinar poner por encima unos taquitos muy pequeños de mantequilla o margarina, así quedará más tostadita. Esto es opcional, puede hacerse solo con el queso.
  7. Gratinar en el horno, vigilando que no se quede muy seca, solo debe coger el color.

NOTAS Y CONSEJOS SOBRE LA RECETA:

  • Se puede preparar perfectamente la SALSA BOLOÑESA un día antes. O hacerlo todo el mismo día y luego guardar en la nevera hasta el día después y gratinarla un rato antes.
  • La lasaña se puede congelar perfectamente y, como es laboriosa, podéis hacer raciones individuales y el día que os apetezca la tenéis guardada. Lo hacía mucho antes, así siempre tenía una lasaña para días de emergencia. Para congelar deberemos haberlo hecho todo el mismo día, si la salsa boloñesa ya estaba congelada mejor no congelar de nuevo.
  • Lo interesante es montarla de manera que queden las capas no muy cargadas, es encontrar un equilibrio y que con la bechamel quede suave. Pero cada persona puede hacerla a su manera.
  • Nota para no-celíacos: podéis usar placas de lasaña de harina de trigo, tenéis muchísimas más que nosotros en el mercado (envidia cochina jajaja).

Bon profit!

No os digo nada de cómo se os va a quedar el cuerpo con la foto de la que disponemos, porque os van a dar ganas de prepararla mañana mismo.

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*Foto extraída del blog de “Las recetas de Glutoniana”.

Encontraréis a Mónica en su blog y en las redes sociales

BLOG

En facebook en: “Las recetas de Glutoniana” y los grupos que ha creado para ayudar a la gente para que se anime a cocinar por ella misma y para que no se asusten si les diagostican cualquier alergia, intolerancia o enfermedad autoinmune que implique eliminar alimentos.

En twitter: @glutoniana

En Instagram: @glutoniana_

 

¡Un placer que haya accedido a colaborar con Celivampi y conmigo!.

Un beso sin gluten a tod@s, nos vemos en siguientes entradas!

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Mis opiniones poco populares.

Me vais a perdonar, pero hoy me siento delante del ordenador triste y angustiada. Es muy raro en mí que me encuentre en este estado, pero a veces la incredulidad y el desasosiego le pueden a una.

Ya os he contado en alguna entrada al blog que me diagnosticaron en el año 93. En aquellos años los celíacos éramos más o menos marcianos que bajaban a la tierra a desconcertar a cada una de las personas que teníamos a nuestro alrededor. Cuando tú le decías a alguien que eras celíaco y le contabas lo que te pasaba si te comías un poco de pan le dejabas casi al borde del espasmo, luego ya lo asimilaban y, o bien te crujían a preguntas, o bien le quitaban importancia con el consabido “no será para tanto” que ya todos conocemos.

Sabemos que si un celíaco lleva una dieta de no consumir gluten, va a estar bien y es esa dieta sin gluten nuestra salvaguarda para no ponernos malitos y la que haga que nuestras defensas no se vuelvan locas y ataquen a otros sistemas de nuestro cuerpo (endocrino,nervioso, circulatorio, respiratorio…) por sentirse agredidas. Esto, aunque sea así y podamos llevar una vida normal , en cierto modo nos convierte en enfermos, me refiero a enfermedad como limitación, como algo que vamos a llevar todos los años al gastroenterólogo para que nos haga análisis y nos suponga tener el sistema inmune deprimido y que nos pasen cosas, como por ejemplo, el hecho de no poder ser donantes de médula, porque una médula nuestra no es viable para ser trasplantada por el estado de nuestras defensas.

Hay más gente que tiene problemas con el gluten, los hay alérgicos, los hay sensibles, también hay otras enfermedades que parece ser que los pacientes mejoran al seguir una dieta libre de gluten… Y luego está esa gente que se ha dedicado a sobreinformarse sobre ese “demonio” que es el gluten y de una manera completamente irracional, se han quitado esa proteína porque piensan que viene del mismo averno. “La palabra pan viene de eso, de quedarse empanado, ése es el efecto que hace el gluten en un cerebro”, dice un médico rehabilitador.  No les interesan ni las evidencias médicas, ni nada que tenga que ver con ciencia, sólo saben que el gluten es malo porque de repente crecen las publicaciones sin ningún tipo de rigor  en las que se reza en contra del demoníaco gluten.

Para colmo, el mundo de la hostelería, revistas de moda , marcas de ropa, se hacen eco de este filón y se unen en un círculo infinito en el que de repente, todo lo sin gluten mola y es sano (?).  Así pues, nos encontramos con pantalones aptos para vegetarianos, veganos y celíacos, camisetas que promulgan “I am gluten free” (y molo), o bien esos cientos de cafeterías y restaurantes en los que anuncian que tienen menú sin gluten y luego resulta que nada es apto para celíacos.

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Quiero hacer una reflexión seria como hace mucho tiempo que no hago por aquí, detrás de cada persona que tiene un problema con el gluten, como cualquiera que tiene un problema con cualquier otra enfermedad crónica, hay una lucha. En el caso del celíaco, sensible al gluten, o cualquiera que tiene problemas con la dichosa proteína de marras, es el hecho de que no hay un día que no tengamos que contar lo que nos pasa, no hay día que no tengamos que mirar el etiquetado de un producto, no pasa una semana en la que tengamos que preguntar en un bar si para cortar la tortilla de patata usan el mismo cuchillo que para cortar el pan…En resumen, la lucha por la concienciación de todo el mundo sobre algo que nos va a acompañar toda nuestra vida y por el abaratamiento de unos productos que no son muy sanos nutricionalmente, que todavía están muy alejados de ser competitivos y que para colmo no son especialmente accesibles a todas las carteras (incluso en tiempos de crisis, el celíaco es rico). Por otro lado nos toca luchar con gobiernoS que nos abandonan y que hacen como que no existimos, que no se responsabilizan de darnos ningún tipo de garantías, que todavía no proporcionan una lista de productos sin gluten pública… Eso por no nombrar a esa parte del personal sanitario que no nos conoce, que nos manda medicamentos que no podemos tomar, que todavía se extrañan cuando llega un celíaco a la puerta, o ven ciertas carencias vitamínicas y no saben a qué pueden deberse.

Lo curioso es que como con nosotros las farmaceúticas no pueden lucrarse todavía demasiado, se lucran marcas de ropa, revistas de moda, “glutensanos” que van contando sus experiencias sin comer gluten en las que adelgazan mogollón (no será porque coman productos sin gluten, si no porque no comen harinas), curanderos como Txumari Alfaro que dice que cura la celíaca en dos sesiones en su consulta en una televisión pública.

Estaba pensando yo esta mañana, en la que me he levantado un poco díscola, que me hace gracia que lo mismo que pasa con éste problema, pasara con otra enfermedad: “Hoy me he levantado creativo y me apetece darme un chute de ventolín porque dicen que es bueno para los pulmones así en general y para todo el mundo”, ” Creo que en las camisetas de nueva temporada voy a poner  I am cortisone” o “voy a crear unos pantalones aptos para gente con la tensión alta y con riesgo a padecer infarto”.

Decía yo hace tiempo por twitter que esto cuando era pequeña no pasaba y es cierto, era una marciana que suscitaba muchas preguntas, pero al menos no me tomaban a broma grandes marcas, restaurantes, bares…

Un saludo y un superbeso sin gluten (pero de verdad, ¿eh?).

Celiacaloca, para servirles a ustedes.

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Celilocos

Imaginemos por un momento esa típica escena de una madre pidiéndole a su hija, antes de que se vaya al cole, que compre el pan cuando termine. Dan la una y la niña sale de clase, obediente se acerca a esa panadería/pastelería donde la conocen porque debe ser clienta habitual. Desde el interior del mostrador se escucha una voz que le dice: “¿Vienes a por tu barrita?”. La niña se va a comer a casa encantada y dando saltos, puedo incluso intuir que le ha pegado un pellizco al pan para probarlo antes de llegar a casa.

Calificaréis esta escena como de monótona y de aburrida y no es en vano, es cotidiana, diaria, muchos me diréis que era algo que aborrecíais si os tocaba hacerlo de pequeños… Ahora deteneos un momento, os voy a contar algo que hace que esto sea menos habitual de lo que pensáis. La niña que sale de esa tienda es celíaca, no estaba para nada acostumbrada a que eso suceda, de hecho ha tenido una suerte inmensa de que hayan abierto un obrador cerca de su casa donde puede comprar el pan recién hecho y pegarle un pellizco mientras está llegando a casa.

Esta mañana he presenciado esa escena en Celilocos. Celilocos es un obrador reciente que ha abierto en el barrio de Vallecas que está especializado en hacer productos sin gluten artesanos. Tienen pan (delicioso, doy fe), magdalenas, rosquillas, bollería artesana, pastas, tartas… Os contaré también que por encargo hacen productos para gente que, a parte de celíaca tiene más intolerancias alimentarias, cosa que me ha gustado mucho saber.

Me han contado que sus hijas son celíacas y que conocen perfectamente los problemas que tenemos para encontrar productos artesanos y sanitos. Están muy enterados y concienciados, cosa que da gusto porque no hay que dar ningún tipo de explicación.

Ha sido una experiencia buenísima, la verdad. Sé que voy a volver muy habitualmente porque ha sido muy placentero encontrar una tienda así en el barrio. ¡Muchas gracias, Celilocos!

Os dejo el link de su facebook para que cotilleéis, pero de verdad os digo que  lo mejor es ir.

CELILOCOS

 

Celilocos se encuentra en la calle Carlos Solé nº6, metro Buenos Aires en la línea 1.

¡Encantada de recomendaros un sitio más!

 

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Creo que no me gusta ser celíaca

Hay acontecimientos, pequeñas tonterías, detalles vitales  que poco a poco van dejando una mella en la persona que somos y nos hacen reflexionar sobre algunos aspectos de nuestra vida. Esta vez me ha tocado pensar muy a fondo sobre una de las cosas que me definen, el ser celíaca.

De entrada diré que ser celíaco no es ni bueno ni malo. Tiene cosas malas, que desafortunadamente son las que más contamos y las que, por lo general, más nos dedicamos a dejar patentes. Pero también tiene sus cosas buenas, hablaría aquí del sentimiento de querer ayudar al prójimo, de la comunidad que creamos, de la fidelidad con la que nos vinculamos a los sitios donde somos bien atendidos… En fin, haría una larga lista de cosas buenas y que también, como un ejercicio de salud, creo que deberíamos de hablar porque nos da un ánimo extra para seguir en este mundo sin gluten con ganas de pisar fuerte y con ánimos para ayudar a que todo esto mejore.

Hoy había un tt muy inspirador en twitter, era algo así que rezaba como #MensajeParaElNiñoQueFui que me ha hecho mirar hacia atrás y ver cómo ha mejorado todo esto, cómo se nos abren puertas poco a poco a todos los niveles y, sobre todo, poder decir que de pequeña nunca imaginé que iba a estar tan a gusto disfrutando de una cerveza en un bar con mis amigos o tapeando por el centro de Madrid sin preocuparme de cómo van a estar mis análisis en un año (aunque he de reconocer que es una paranoia que nunca se termina de ir).

Ahora viene la parte en la que reflexiono sobre si mi condición de celíaca me gusta o no. Pues he de decir que no, por mucho que lo lleve bien, con ganas de expresarme, con ganas de luchar, con mucho sentido del humor y con mucha sonrisa porque considero que es esencial, no es algo que pueda decir que me guste. No me gusta esa parte en la que voy a un restaurante y tengo que recalcar que el plato que quiero está en la carta sin gluten por si se despistan (no por nada, simplemente porque empatizo con la carga de trabajo del camarero, cocinero y demás y pueden equivocarse), tampoco en la que me llaman maniática porque quiero evitar que se me caiga una miga de pan en mi plato, me entristece que me pregunten si algo lleva gluten y automáticamente miren los ingredientes para corroborarlo porque no pueden creérselo. Tampoco puedo creerme esa parte en la que en una celebración me ponen lo que puedo comer en la otra punta de la casa, más que nada porque me pierdo lo que de verdad me importa que es socializar y ver a la gente que quiero. Por último decir que me resisto interrumpir en un plan en el que se incluye comida porque me imagino a la gente de mi alrededor pensando: “ya está la de la puntillita diciendo que ahí no puede”.

Resumiendo, es un hecho que desbarato planes, sé que ponemos a nuestro círculo más cercano en situaciones más que límite y a los distintos agentes del mundo de la hostelería y la restauración también, no puedo evitar querer meterme debajo de una baldosa cuando hago más de una pregunta en un restaurante al que me ha tocado ir. Personalmente, no me es cómodo. No me es cómodo porque a menos que sea un lugar muy concienciado y muy hecho a nuestra imagen y a nuestro problema, sabes que te van a tratar como alguien peculiar y a la gente peculiar, o se le trata con miedo, o con excesiva amabilidad (he de decir que no me gustan ninguno de los dos puntos, como diría Mecano “Sólo soy una persona”).

Por éstas cosas no me gusta ser celíaca, me gustaría que me contáseis cómo vivís estas cosas que ya tienen más que ver con el ámbito social del celíaco. Lo mismo me ayudáis a ver las cosas de otro modo o bien os identificáis con lo que os cuento que es el punto del bicho raro que parece que nos persigue.

¡Un besérrimo a todos!

Hacía mucho que no escribía, ¿no?. ¡Madre mía, me merezco un pescozón!.

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Sana Locura

Hace muchísimo que no escribía en el blog. Ciertamente he estado un poco apática en todo este tiempo y no se me ocurría nada digno sobre lo que escribir (pero porque mi situación personal tampoco ha hecho que me emocione con nada).

Sigo a mucha gente en twitter, tanta que a veces me vuelvo loca, pero creo que en muchas ocasiones el esfuerzo merece la pena cuando a fuerza de recomendaciones, un “pío pío” dirige tus pasos hacia sitios estupendos que sin duda se convertirán en referencia futura y recomendación incesante hacia quien me pida opinión.

Esta vez mis pajaritos de twitter me pusieron miguitas (sin gluten, claro) para que llegara hasta una pastelería, panadería, cafetería que se llama Sana Locura. Me tiré un tiempo queriendo ir, la verdad, se juntaron esas coincidencias del destino que no te dejan ir donde quieres cuando quieres, pero al final, me decidí a ir y allí me planté. Os diré que mis ojos y mi boca se cayeron al suelo de pura sorpresa. Cuando llegué y vi ese escaparate sin gluten casi me da un síncope. Tienen esos productos que comía antes de ser diagnosticada ( y de los que todavía no he olvidado el sabor). En mi caso, encima, coincide con esas maravillas que te recuerdan a la infancia (y con eso ya sabéis que no se puede luchar).

Los ojos se me fueron directos a los bollos y me compré un cruasán, una palmera y una barrita de pan. Deciros que tuve desayuno para dos días y son dos días que recordaré por mucho tiempo porque me recordaron sabores de antaño y que me eran muy ricos y agradables.

Ell@s además son un amor, además de tener la tienda también hacen cursos de cocina de vez en cuando.

Por mi parte, sólo me queda dar las gracias. Dar las gracias porque siga habiendo gente que de una manera fiel y seria nos abre un mundo a los celíacos y nos da la posibilidad de elegir en un mundo que tiene poquito de elección y que afortunadamente crece.

 

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